La Gente Feliz Produce Más

///La Gente Feliz Produce Más

Érase una vez una empresa que gozaba de reconocimiento en el mercado donde participaba, ya habían transcurrido muchos años desde que Don Argimiro la creó. En aquellos tiempos, su primer equipo de trabajo estuvo conformado por un grupo de hombres y mujeres que en líneas generales se caracterizaban por ser muy trabajadores y no tener estudios. En aquel momento eran contratados considerando básicamente las ganas y disposición al trabajo que estos expresaban. Cuenta Don Argimiro que esos trabajadores que eran contratados todos los días llegaban contentos y relajados a la exigente jornada de trabajo que les esperaba, también cuenta que todos se sentían profundamente orgullosos del trabajo que realizaban. Con ese primer equipo de trabajadores la empresa comenzó a crecer y a producir cada día más. Cualquier problema o imprevisto que sucediera en el trabajo se resolvía rápidamente con la iniciativa de alguno y la colaboración de muchos, cosa que a Don Argimiro le alegraba enormemente y se los expresaba de forma muy clara y personal.

Con el transcurrir de los años y una vez que la empresa ya había crecido bastante, le recomendaron a Don Argimiro que era importante que profesionalizara al equipo de trabajo. Poco a poco se fueron posicionando de la empresa los hijos de Don Argimiro, todos profesionales. Cada día se disponía de más tecnología, cada día había más profesionales en cada uno de los puestos clave, se implementaban más procedimientos formales a la hora de realizar cualquier proceso tanto en el área de operaciones como en el área administrativa.

Con el transcurrir de los años Don Argimiro ya no era el mismo, parecía cansado y estaba delicado de salud, ya poco iba a la empresa. Ya no participaba en muchas de las decisiones estratégicas del negocio. En una de sus últimas visitas, estando caminando por uno de los pasillos se encontró con la gerente de Recursos Humanos (doña Clara) y se dio el siguiente dialogo:

Gerente de RRHH: Don Argimiro le comento que ya entró en funcionamiento el Comité de Convivencia.

Don Argimiro (con cara de sorpresa, responde): ¿Comité de qué?

Gerente de RRHH: De acuerdo a la resolución 652 del año 2012, debe conformarse un comité compuesto por representantes en partes iguales, tanto del empleador como de los trabajadores.

Don Argimiro: ¿Y esa tochada para qué?

Gerente de RRHH: Se trata de una medida preventiva por acoso laboral que contribuye a proteger a los trabajadores contra los riesgos psicosociales que afecten la salud en el lugar de trabajo.

Don Argimiro: ¿ACOSO LABORAL? Se le quedó mirando fijamente, se dio media vuelta y se fue.

Al poco tiempo de este evento, Don Argimiro enfermó y ya no está.

Al día de hoy han transcurrido 53 años desde que Don Argimiro fundó la empresa. En aquel entonces, gracias a un equipo cohesionado, comprometido, la existencia de un trato respetuoso y considerado hacia los trabajadores, recompensas justas en función del trabajo realizado, unas metas claras, mucha constancia y un liderazgo indiscutible, logró consolidarse aquella idea de empresa que tuvo su fundador.

53 años más tarde, ya en el siglo XXI, disfrutando de una infraestructura envidiable, con presencia de sus productos a nivel nacional, con un importante y numeroso equipo de colaboradores todos profesionales o en vías de serlo, disponiendo de una tecnología como nunca antes se había soñado; ahora los problemas eran otros.

Ahora faltan muchas cosas que antes sobraban:

  • Ahora hay muchos jefes, pero no existen líderes.
  • Ahora el ausentismo y la rotación de personal son un problema para la empresa.
  • Ahora existe algo que llaman “Presentismo” y se trata de que el trabajador está presente físicamente pero su productividad es reducida.
  • Ahora existen casos de “Acoso Laboral” y estos se deben manejar a través de comité de convivencia. Según algunos trabajadores muchos no se atreven a radicar ninguna queja por temor a represalias.
  • Ahora se evidencia la imposición de la autoridad por encima de la persuasión para lograr que se hagan las tareas.
  • Ahora no existe la integración y el compañerismo entre los trabajadores como solía ser en los inicios de la empresa.

Un día cualquiera, el trabajador más antiguo de la empresa, Don Acacio, con 41 años de trabajo ininterrumpido, pidió una cita para hablar con uno de los directivos. Cosa que no era nada común, pero por tratarse de Don Acacio, se le concedió la cita.

Una vez en la oficina del directivo, Don Acacio le expresó:

Don Javier, como usted sabe yo lo conozco a usted desde que era un niño y su papá (Don Argimiro) lo traía al trabajo porque él siempre decía que usted debía aprender cómo era el negocio. Don Javier, como usted sabe yo fui un gran amigo de Don Argimiro y todo lo que tengo lo hice aquí, trabajando en esta empresa, pero con todo respeto quiero comentarle que su papá toda la vida estuvo convencido de una forma muy distinta de ver y tratar a los trabajadores. Me refiero al trato de muchos de los jefes y gerentes de la empresa, tanto en la planta como en las oficinas. Su papá estaba convencido de algo que siempre me llamó la atención, él decía: “La gente feliz produce más”, y eso me lo comentó muchas veces y también me decía que lograrlo no era tan difícil como muchos pensaban.

Nosotros, los trabajadores, durante muchos años, con nuestro desempeño hicimos que cada día Don Argimiro estuviera más convencido de esa forma de pensar acerca de los trabajadores. Pero eso no es lo que está sucediendo ahora. Aquí hay trabajadores que hasta por 50 mil pesos más se han ido a otra empresa. Mucha gente no se siente bien. Mire ahora hay cámaras de seguridad por todos lados en la empresa, eso jamás existió en nuestros tiempos, pero cuando la gente se quiere portar mal se porta mal, haya cámaras o no.

En este momento hay trabajadores que sencillamente no se sienten bien tratados y por esa razón no hacen las cosas como las pudieran hacer, ellos pudieran hacer mucho más y de mayor calidad, pero sencillamente por no sentirse bien no lo quieren hacer. No creo que ningún trabajador aquí se atreva a decirle ni la mitad de esto que le estoy comentado. Bueno, esa es mi humilde opinión, pero el jefe es usted, pensé mucho para venir hasta aquí para hablar con usted, pero creo que mi deber era hacerle saber mi opinión. Gracias por recibirme y que tenga un buen día. Yo me voy a mi puesto de trabajo.

Rafael Arellano.

2019-10-14T09:31:30+00:00

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