La mente del estratega – tercera parte

///La mente del estratega – tercera parte

A continuación, la parte final del resumen de la obra de Kenichi Ohmae, La mente del estratega – tercera parte. Los puntos clave a desarrollar serán: Comprensión del medio ambiente económico, manejo del cambio estratégico, Japón mitos y realidades

Comprensión del Medio Ambiente Económico

Según Ohmae, los esfuerzos hechos por el estratega no tienen valor en tanto no tome en cuenta los cambios crecientes en el ambiente económico.

Durante la década de los años ochenta existieron cinco tendencias económicas clave:

  • Persistencia de crecimiento económico lento
  • Maduración del mercado de la industria y estancamiento económico
  • Distribución desigual de los recursos económicos
  • Crecientes complejidades
  • Inflación irreversible

El desarrollo de una respuesta estratégica debe considerar:

  • Demanda de reemplazo
  • Desplazamiento internacional
  • Nuevo orden económico
  • Ciclo de vida acelerado

Manejo del Cambio Estratégico

Los cambios registrados actualmente por la estructura de la industria mundial influirán en las posibilidades de éxito de la mayor parte de las estrategias de negocios.

Todos estos cambios no son totalmente comprendidos, tener conocimiento de estos acontecimientos puede agregar una vital dimensión de realismo al pensamiento del estratega y proporcionar una perspectiva global a su tarea de planeación.

Ohmae precisa siete cambios principales que caen dentro de esta categoría:

  1. Del dominio de la mano de obra al dominio del capital
  2. De multinacionales a multi-locales
  3. El juego de cambiar de costos fijos a costos variables
  4. Del acero a la electrónica
  5. Cambios en la definición de las unidades de negocio
  6. Cambios de la administración financiera de internacional a local
  7. De los sistemas a los seres humanos

El resultado de la suma de estos siete cambios es la señal de que muchas teorías, conceptos y marcos de trabajo gerenciales se están volviendo obsoletos o no logran adaptarse a los cambios dinámicos; por ejemplo, la preocupación por tener buenos negocios no basta para sostener el crecimiento, se debe estar preocupado por crear nuevos negocios.

Japón, Mitos y Realidades.

Las verdaderas diferencias entre los sistemas empresariales japoneses y occidentales se analizan mejor clasificándolos en cuatro rubros:

El concepto de corporación es fundamentalmente diferente en Japón:

Antes de la segunda guerra mundial Japón copiaba sus sistemas corporativos de los occidentales. Luego de la

guerra prácticamente no existía nada con lo que se pudiese iniciar una corporación; algunos ingenieros (capacitados para crear tanques, aviones y barcos) se unieron a un puñado de gerentes de las compañías capitalistas anteriores a la guerra para dar inicio a pequeñas fábricas que producían artículos de primera necesidad. Estas empresas tomaban a trabajadores capacitados, pero carecían de dinero para pagar sus salarios y, por ello, la mayor parte se les pagaba con alimentos; algo que en esos días era más importante. En cierta forma esas compañías parecían más comunidades que corporaciones. Muy pronto, algunas de esas comunas empezaron alcanzar éxito; pero su futuro se veía incierto hasta que estalló la guerra de Corea, obtuvieron ganancia que rápidamente invirtieron, los trabajadores se convirtieron en asalariados y los japoneses depositaron sus ahorros en los bancos, los cuales, a su vez, prestaban con liberalidad a las corporaciones que deseaban invertir para seguir creciendo. La mayor parte de estas compañías retuvieron a los habitantes originales de la comuna como próceres fundadores y este tipo de actividad pueblerina se ha conservado casi intacta hasta la actualidad. Solo bajo esta perspectiva histórica se puede comprender que el punto importante radica en que el “Sistema Japonés”, con su empleo de por vida, sus promociones por antigüedad y sus sindicatos complacientes, es consecuencia del crecimiento comunitario de post-guerra, y no de alguna estrategia.

Para el empresario japonés organización significa gente:

El concepto de organización esta copiado del ejército, los japoneses copiaron este concepto de las corporaciones occidentales, pero en forma que, la sustancia continúa siendo japonesa (comunal). Comúnmente en occidente si una persona resulta un excelente trabajador y el puesto le resulta pequeño abandonará la compañía o será promovido a un puesto más alto; de esta forma una compañía nunca llega a estar integrada por gerentes que excedan las calificaciones requeridas, es justamente esta razón por la que no logra reaccionar a los cambios con tanto éxito como las corporaciones japonesas. El elemento clave parece ser que cada corporación debe manejarse en una forma democrática y humana, como una organización “de, por y para” personas; por otra parte, las experiencias de las grandes compañías japonesas confirman el buen juicio de depender de las contribución e iniciativa de los individuos o grupos para lograr mejoras, innovaciones y energía creativa, contando con muchos mecanismos para el desarrollo de las capacidades individuales. Otro de los factores clave de una organización japonesa viene a ser la trayectoria profesional en la que cada recién llegado comienza por donde está la acción y muy pocas veces donde su capacidad mental parece predestinarlo. Comienzan desde muy abajo y para ocupar los grandes puestos la persona deberá haber desempañado todos y cada uno de los puestos que estarán por debajo de su autoridad.

En Japón el gobierno actúa como entrenador no como capitán:

Japón debe importar materias primas, agregarles valor y exportarlas, con lo cual, obtiene la ganancia necesaria para poder comprar la comida en el exterior y no morirse de hambre; esta tesis es la esencia vital de la naturaleza obsesiva por el trabajo de los japoneses. Una población de 100 millones de habitantes dedicada auténticamente al trabajo representa una victoria monumental para el sistema educativo de cualquier país, aun cuando no se trata de una política oficialmente establecida, el gobierno está dedicado a crear un país con un sistema de valores unificados.

El sistema educativo hace hincapié en la armonía del grupo, evita el surgimiento de héroes y súper trabajadores; a los niños más dotados se les enseña a utilizar su inteligencia para suavizar las relaciones interpersonales y para ayudar a sus compañeros de más lento aprendizaje, precisamente el tipo de talento que se requiere de un destacado ejecutivo corporativo japonés hoy en día. Por el contrario, la educación occidental se basa más en el individualismo. Este perspicaz papel de entrenador desempeñado por el gobierno ha sido evidente desde un principio, por medio del aliento a las inversiones, al respaldo de programas de investigación y estimulando a las industrias.

¿Existe la fórmula del éxito estratégico?

El desarrollo de una estrategia de negocio debe aplicar la misma relación de la fórmula de Tomas A. Edison para producir un invento genial: “1% de inspiración y 99 % de transpiración”.

Esa parte de inspiración es fundamental para que las estrategias no solo sean estereotipos aplicados metodológicamente.

Esta inspiración creativa puede aprenderse cuando están todos los ingredientes personales necesarios presentes (voluntad, sensibilidad, receptividad) mediante el ejemplo.

El estratega de negocio debe reconocer por lo menos tres importantes restricciones:

  • Realidad
  • Receptividad
  • Recursos

Estar a tono con las tres “R” es una condición previa necesaria, pero no basta para encender la chispa del genio creativo en nosotros; se hacen necesarios otros elementos como:

  • Una carga inicial (visión, enfoque, fuerza interna)
  • Una antena direccional (percepción sensible)
  • Capacidad para tolerar la estática (poder implantar la estrategia con éxito a pesar de la resistencia).

Rafael Arellano

2018-07-28T23:36:13+00:00

Blog